martes, 20 de septiembre de 2011



SIMBOLOS DE LA REGION CARIBE 

sombrero vueltiao

El sombrero vueltiao, uno de los símbolos más conocidos en el mundo de Colombia, es la pieza artesanal colombiana por excelencia y una verdadera obra de arte. 
Este icono de la cultura nacional, que viene de las sabanas de Córdoba y Sucre, regiones costeñas de Colombia conocidas por las fuertes olas de calor, se convirtió de una prenda campesina rústica en un símbolo nacional de Colombia. 

Orígenes del sombrero vueltiao 

El sombrero vueltiao tiene sus orígenes en la cultura Zenú y es elaborado de una fibra natural proveniente de una palmera,
 conocida como caña flecha que crece en las riberas de los ríos y ciénagas de la costa atlántica colombiana. Este material natural, propio de Colombia, se transforma en fibras blancas y negras que, más adelante, se trenzan gracias a una técnica tradicional implementada por la cultura Zenú hace más de mil años. El trenzado de caña flecha representa elementos de la cosmogonía de esta cultura indígena. 

El sombrero vueltiao como pieza artesanal fue diseñado hace más de trescientos años e, inicialmente, era solamente de color blanco, ya que los artesanos no conocían la técnica de la pintura. En la actualidad, el tradicional sombrero vueltiao se produce de dos colores de fibra: blanco y negro, dándole con esto un verdadero toque de elegancia. 



Hamaca 

La hamaca es un mueble utilizado para dormir o descansar. Consiste en una lona o red constituida por bramante o cuerda fina que se ata a dos puntos firmes. 

La palabra hamaca proviene del taíno y significa "red para pescado". También tiene origen en la palabra Chinchorro que en América significa red de pesca y su uso como hamacas o cama en faenas de pesca y lugares apartados de la residencia. Estos no son tejidos en telar, son solo una serie de hilos de fibras vegetales resistentes como el cáñamo, Fique,cumare anudados. 


Materiales 

Están fabricadas de diversos materiales y la calidad depende sobre todo en la urdimbre y el número de hilos utilizados. Las hamacas tienen un lugar tan importante en el corazón de la gente del Caribe que incluso en las casas más humildes existen ganchos en las paredes para colgarlas. 

Las hamacas han sido utilizadas después del Siglo XVI por los marineros en los barcos; ya que la hamaca se mueve al ritmo del navío y el durmiente no corre el riesgo de ser arrojado al suelo. 
Las hamacas, originalmente hechas de algodón, henequén, cabuya o de pita y teñidas con tintes vegetales y anilinas, variedad de diseños, colores y tamaños, se elaboran actualmente de fibras poliéster, aunque actualmente el material más utilizado para hacerlas es el polipropileno también hay un regreso a las tradiciones, a la fibra vegetal. 

Típica representación del Caribe colombiano. 




LA CUMBIA 

La cumbia es un ritmo musical y baile folclórico autóctono de la Costa Caribe de Colombia con variantes igualmente de carácter folclórico y tradicional en Panamá. Surge del sincretismo musical y cultural de indígenas, negros africanos y, en menor escala, de los españoles durante la Conquista y la Colonia en la región del delta del río Magdalena en la Costa Caribe Colombiana, con epicentro en la región de la población de El Banco, Magdalena, hasta Barranquilla.  En 2006, la cumbia fue nominada a símbolo cultural de Colombia en el concurso organizado por la revista Semana. 



Origen 

Es originaria de la parte alta del valle del río Magdalena, de la zona geográfica denominada Depresión Momposina, y aún más precisamente de la zona correspondiente al país indígena Pocabuy (incluidas las culturas de las sabanas y el Sinú, al norte de la pincoya) que estuvo conformado por las actuales poblaciones de El Banco, Guamal, Menchiquejo y San Sebastián en el Magdalena, Chiriguaná y Tamalameque en el Cesar y Mompós, Chilloa, Chimí y Guatacá en Bolívar, como dan referencia de ello los testimonios de historiadores como el barranquillero Orlando Fals Borda en su libro Mompox y Loba, de la serie Historia Doble de la Costa, Tomo I, y Gnecco Rangel Pava en sus libros El País de Pocabuy y Aires Guamalenses. Los Pocabuy son mencionados en diversas grabaciones, aunque la mencion mas famosa corresponde al tema "cumbia de la paz" grabada por Chico Cervantes en el estribillo; "ritual sublime de los Pocabuy, en la rueda de la cumbia, se despedian, de los bravos guerreros que ahi morian en la paz de la cumbia...".


MITOS Y LEYENDAS



FRANCISCO EL HOMBRE 

Francisco el Hombre es un personaje que representa el arquetipo del juglar vallenato del folclor de Colombia. Su existencia tiene componentes tanto legendarios como históricos que lo han convertido en una figura emblemática dentro del imaginario popular colombiano, especialmente en la Costa Caribe. 


La leyenda 




La leyenda de Francisco el Hombre en ocasiones se sitúa cerca del origen del vallenato mismo, siendo Francisco el primer juglar de la historia colombiana y con ello el fundador de un arte. La cualidad de padre fundador ha terminado por convertir a la leyenda de Francisco el Hombre en la piedra angular del vallenato. 

La anécdota más importante con respecto a Francisco es la que corresponde a su enfrentamiento con el diablo. Este narra que una noche el juglar iba como siempre sacando algunas notas de su acordeón y cantando para hacer más ligero el camino. De repente se dio cuenta que cada melodía que interpretaba era respondida por otro músico que no lograba divisar por la oscuridad. Francisco interpretaba una melodía, la cual era respondida nuevamente por una aún mejor. Luego de casi dos horas de enfrentamiento, Francisco se encontraba atónito por la interpretación de su contendiente, quien le estaba ganando. 
Francisco decidió seguir la melodía de su adversario hasta que por fin lo divisó entre la penumbra de la noche, sin embargo no lograda identificar con plenitud de quién se trataba. De pronto un rayo de luz de luna penetró la penumbra y la silueta de su contendor se hizo evidente; se trataba del diablo. Fue entonces cuando el juglar comprendió que se estaba enfrenando en el máximo duelo; asimismo, entendió qué era lo que tenía que hacer. Miró hacia el cielo, y mientras rezaba el credo al revés entonó la melodía más hermosa jamás escuchada. Ante tal despliegue de habilidad, Satanás escapó entre las penumbras dejando como ganador al desde aquel momento legendario Francisco El Hombre.





Hombre Caimán 


El Hombre Caimán es una leyenda de la Costa Caribe colombiana que sucede en la población ribereña de Plato, Magdalena, la cual relata la historia de un hombre cuya pasión por espiar a mujeres desnudas lo condenaron a quedar convertido en un ser con cuerpo de caimán y cabeza humana.


En Plato se celebra anualmente el Festival del Hombre Caimán. También existen una plaza y un monumento en su honor que son patrimonio cultural de la ciudad. La leyenda del Hombre Caimán quedó inmortalizada en la canción del barranquillero José María Peñaranda, "Se va el caimán".



Leyenda

Cuentan que hace mucho tiempo existió un pescador muy mujeriego que tenía por afición espiar a las mujeres plateñas que se bañaban en las aguas del río Magdalena. Previendo que podría ser descubierto entre los arbustos, se desplazó a la Alta Guajira para que un brujo le preparara una pócima que lo convirtiera en caimán (animal habitual de la región), para así no despertar sospechas entre las bañistas y poderlas admirar a placer. Al cabo de su observación, otra pócima, aplicada por un amigo suyo, debía retornarlo a su estado humano. El brujo le preparó las dos pócimas, una roja que lo convertía en animal, y otra blanca que lo volvía hombre de nuevo.


Saúl disfrutó de algún tiempo de su ingenio, pero en una ocasión, el amigo que le echaba la pócima blanca no pudo acompañarlo. En su lugar fue otro que, al ver el caimán, se asustó al creer que era uno verdadero y dejó caer la botella blanca con el preciado líquido. Antes de derramarse completamente, algunas gotas del líquido salpicaron únicamente la cabeza de Saúl, por lo que el resto de su cuerpo quedó en forma de caimán. Desde entonces, se convirtió en el terror de las mujeres, que no volvieron a bañarse en el río.La única persona que se atrevió a acercársele después fue su madre. Todas las noches lo visitaba en el río para consolarlo y llevarle su comida favorita: queso, yuca y pan mojado en ron. Tras la muerte de su madre, que murió de la tristeza por no haber podido encontrar al brujo que había elaborado las pócimas porque había muerto, el Hombre Caimán, solo y sin nadie que lo cuidara, decidió dejarse arrastrar hasta el mar por el río hasta Bocas de Ceniza, como se conoce la desembocadura del río Magdalena en el mar Caribe a la altura de Barranquilla. Desde entonces, los pescadores del Bajo Magdalena, desde Plato hasta Bocas de Ceniza, permanecen pendientes para pescarlo en el río o cazarlo en los pantanos de las riberas.